Que Rapa Nui contrasta de Chile continental, no cabe duda alguna. Pero no sólo la distancia, sus paisajes, cultura y tradiciones son los motivos que influyen, sino también el ámbito tributario. Es aquí donde se plasma una de las grandes diferencias: los pascuenses tienen un régimen especial de contribuciones que los libera de todo impuesto, no están obligados a llevar los clásicos registros de inversiones, ganancias o pérdidas a los que la mayoría está acostumbrada y uno de los protagonistas de sus movimientos bursátiles es el turismo, con cerca de 65.000 visitantes anuales. A continuación, cuatro casos de emprendimiento mar adentro.
Por Carolina Loncón Puga
Kainga Turismo
Primeros pasos: el servicio de Kainga contempla desde el alojamiento, traslado, visitas a casas de familias nativas, tours y traslados, entre otros. Incluso, cuentan con un departamento en Santiago para los extranjeros que quieran o deban hacer una escala prolongada en la capital. Por ello, lo primero que hizo su dueña fue habilitar las casas que poseía –como propiedad personal- en Tehoe Manu, un sector al norte de la Isla, equipándolas y amoblándolas para que pudieran ser arrendadas. Despejó los terrenos que podían servir para camping y dispuso de vehículos propios para que el negocio funcionara de forma completa.
Financiamiento: en total, la inversión inicial fue cercana a los $15 millones, los que además de utilizarse en la habilitación de todas las instalaciones, sirvieron para publicitarse con otras agencias, en su página web, a través de e-mailing y de redes sociales como Facebook y Flickr. Principalmente, el capital fue resultado de ahorros personales de esta nativa rapanui más un préstamo bancario que consiguió en la Isla. Con perseverancia hoy se dedica a potenciar su negocio y a atender bien a sus pasajeros. Luego de comenzar a operar con Kainga, no tardaron en llegar los primeros clientes y el dinero que ha ingresado es reinvertido en perfeccionar el mismo negocio. Tomando en cuenta las opciones de alojamiento que ofrece y los demás servicios, Kainga cada año factura sobre $3 millones.
Obstáculos: el principal obstáculo para Karina ha sido la distancia, ya que muchas veces la tecnología en la Isla no la acompaña. “Yo he viajado bastante, por lo tanto, tengo conocidos en Europa, Tahití y en otros lugares, pero a veces, cuando ellos quieren recomendarme gente, resulta que no podemos comunicarnos bien porque acá internet es lento o las líneas telefónicas fallan. Esas son algunas de las barreras”, sentencia.
Crecimiento: aunque es una empresa muy reciente, la dedicación la ha hecho crecer de forma considerable, aumentando la cantidad de pasajeros anual. En promedio, recibe a 20 arrendatarios, pues suelen ser turistas que se quedan en la Isla por períodos que se prolongan por más de un mes. Al principio, partieron sólo con el arriendo de casas, pero hoy Kainga ofrece una variada y completa gama de actividades; desde tours, deportes y arriendo de vehículos, hasta clases de danza, lengua y artesanía. Esta diversidad le permite aumentar el flujo de sus clientes y el boca a boca ha sido uno de sus mejores aliados
Proyecciones: para 2010, Karina Corrales proyecta grandes oportunidades y ya se está preparando para lo que será el eclipse solar que se producirá en julio de este año. Según los expertos, el fenómeno astrológico podrá observarse de forma privilegiada en la Isla, y por ello la demanda de alojamiento ha sido muy fuerte. En lo que va del año, ya hay más de 10 grupos interesados en sus cabañas, quienes han solicitado presupuesto y enviado consultas. A pesar de que durante 2009, por motivos personales, estuvo más alejada de la administración de sus cabañas y servicios, Karina pone todas sus energías en la planificación de este año. Ahora que está de vuelta, planea trabajar a tiempo completo.