La superación de la pobreza no pasa por emprendimientos individuales. Se trata de un camino que deben protagonizar sus afectados”. De esta manera la Fundación Proyecto Propio plantea un trabajo inclusivo con las personas, en terreno, para conocer en detalle sus necesidades y el potencial de cambio que ellas mismas pueden aportar en situaciones que le son cotidianas.
Durante 2009, la Autopista Vespucio Norte confió en Proyecto Propio para trabajar con los vecinos de la Población Arquitecto Hoerens de Conchalí en el mejoramiento de dos blocks de departamentos y en una iniciativa de paisajismo y zona de recreación para un jardín infantil. La inversión fue de aproximadamente UF700, y se llevó a cabo de forma conjunta con 32 familias, especialmente, adultos mayores y niños.
El modelo de trabajo utilizado en Conchalí se debió a la clara misión de esta organización, de que sean las mismas personas en contextos de pobreza, las protagonistas de su superación. Y es que en palabras de su director social, Sebastián Cantuarias, tal rol “es el único camino factible para que salgan adelante”.
“Como fundación, creemos que las condiciones de pobreza no pasan por un nivel de ingresos o por un mínimo de bienes y servicios, sino por un tema de posición en la sociedad”, agrega Cantuarias. Desde esta perspectiva, ser pobre tiene relación con ciertas desventajas, por ejemplo, en el acceso a oportunidades laborales y a una educación de calidad. Incluso –asegura- ésta se puede expresar en términos políticos, “en el marco de un sistema en el que son unos pocos los que deciden cómo deben o pueden salir adelante quienes viven cada día en situaciones de vulnerabilidad”.
Entre 2004 y 2010, la iniciativa desarrolló 240 proyectos, generó relaciones con 10 empresas y diversas alianzas con organismos locales y extranjeros. Pero lo más importante es que “hemos conseguido consolidar una relación de reconocimiento mutuo con las comunidades y líderes sociales con los que trabajamos, haciendo un aporte sustancial al desafío país de la superación de la pobreza y de la construcción de una sociedad que genera y distribuye oportunidades de desarrollo e integración para todos”, cuenta Cantuarias.
Comunidades que se miran y comprenden“Creemos que apuntar a un enfoque asistencialista, aporta a la continuidad de la pobreza. Proponemos, entonces, que los emprendimientos sociales reconozcan siempre la figura de los afectados como un motor”, asevera, el director social.
Por eso, tienen cinco áreas de acción: emprendimiento social, barrio y comunidad, sostenibilidad empresarial, estudios sociales y negocios inclusivos. “El énfasis de cada una está puesto en que las mismas comunidades son las que diagnostican sus intereses y necesidades, generando ideas para satisfacerlas. Todo ello con el apoyo de los profesionales que los guían para que ejerzan poderes de dirección”, explica Cantuarias.
Para este año “uno de los objetivos centrales es consolidar trabajos en Antofagasta, el Valle Central, El Maule y el Biobío con nuestros socios y aliados”, añade. Tal plan consiste en: aumentar las consultorías en sostenibilidad empresarial, fortalecer vínculos con entidades privadas, relevar el apoyo a grupos de Tomé, Coronel, Puente Alto y Constitución y ampliar una línea de estudios sociales basados en la búsqueda de equidad.
“Como fundación tenemos una estructura de financiamiento totalmente independiente. Nuestro equipo de Sostenibilidad Empresarial presta servicios en temas de responsabilidad social y gestión de proyectos a compañías. Éstos nos permiten financiar acciones en acceso a viviendas sociales, respaldo a víctimas del terremoto del 27 de febrero de 2010 y a microempresarios”, concluye Sebastián Cantuarias.



