Christine Outram, bicicletas inteligentes 2.0
Australiana de nacimiento, esta arquitecta investigadora del SENSEable City Lab, siempre quiso ir más allá de su profesión, puesto que para ella, la arquitectura se trata más de la ciudad que de los edificios.
“Estaba trabajando en un estudio en Sidney y después de tres años decidí postular al Massachusetts Institute of Technology (MIT). La razón que di en mi ensayo para ingresar, es que quería comprender cómo la tecnología puede ser empleada para hacer del diseño algo eficiente”, cuenta Christine Outram, Máster en Ciencia en Arquitectura y Urbanismo del MIT.
Copenhaguen Wheel
Éste no es sólo uno de los proyectos en los que ha trabajado Christine desde que es parte del SENSEable City Lab, sino que además es quien lo lidera. Se trata de un nuevo tipo de rueda que transforma a la bicicleta en un híbrido eléctrico. Tiene batería y sensores que brindan información sobre la condición física de quién maneja la bicicleta, el clima, y el estado de las calles, entre otros datos.
¿Cómo surge la idea? Primero que todo, a partir de la solución de un problema. Una forma de financiar los trabajos del laboratorio es a través de alianzas con empresas y ciudades, siendo en este caso, la capital de Dinamarca, Copenhague, la que quería aumentar de 36% a 50% el número de personas que se van al trabajo en bicicleta.
El siguiente paso es analizar la situación en un taller donde participan varios alumnos, quienes entregan sus ideas. “Después formamos otro grupo con arquitectos, planificadores urbanos, diseñadores, ingenieros eléctricos e ingenieros mecánicos”, recuerda Christine.
“Construimos un primer prototipo y le hicimos algunos cambios para crear la Copenhaguen Wheel 2.0. Primero necesitábamos que se pudiera poner y sacar fácil, algo que no se lograba con el modelo inicial. Le añadimos más sensores, un motor eléctrico y luego pensamos, ¿por qué no controlar la bicicleta a través de un celular? Entonces ideamos una aplicación a través de la cual se puede ver la información que recolecta la bicicleta y compartirla con tus amigos”, explica la jefa del proyecto.
Quisieron hacer más inteligente aún su rueda, por lo que agregaron sensores que miden también las emisiones de bono de carbono, el ruido y los kilómetros recorridos, entre otros. Cuando ya estuvo lista, la presentaron en la Conferencia de Cambio Climático realizada en Copenhague durante 2009, donde 85 representantes de distintos países probaron el prototipo.
En estos momentos, el equipo se encuentra, entre otras cosas, evaluando el precio que tendría la Copenhaguen Wheel, el que según estima Christine rondaría los US$600.



