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Martes, 26 de Julio de 2011 13:03 por Cristina Arnau Pascal

Editorial: La vida es una oportunidad y no una obligación

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He editado tantas editoriales, que ya he perdido la cuenta. Pero si dijera 100 no sería exagerado. Desde esta premisa, podríamos pensar que escribir mi propia editorial sería casi pan comido; sin embargo, no, no es una tarea fácil de llevar a cabo. 

En este ejercicio de borrar y reescribir párrafos, inagotablemente no dejo de preguntarme qué es lo que busca un lector en una editorial. ¿Qué esperan ustedes leer aquí?, o, mejor aún, ¿de qué manera les puedo aportar algo significativo desde este lado de la tribuna? Cuando ni siquiera soy una emprendedora. Claro, si lo fuera, no estaría llenando esta página; sino “emprendiendo”.

Perdón, pero no se me viene ninguna imagen clara a la mente sobre lo qué es emprender. Si un escritor escribe, un músico toca su instrumento y un obrero construye, ¿qué hace un emprendedor? En estricto rigor, como nos gusta a muchos colegas periodistas, emprender no es más que comenzar algo. 

Desde esta segunda premisa, cualquiera que empiece algo nuevo podría llamarse emprendedor. Pero no, según los diccionarios consultados, un emprendedor es aquella persona que “enfrenta con resolución, acciones difíciles”. Así, ya no nos encontramos sólo ante un contexto de iniciar algo nuevo, sino más bien de un acto complejo.

Pues entonces creo haberle dado en el clavo, porque si hay algo dificultoso, es ser un emprendedor. Tal y como señala José Ramón Villaverde, columnista español a quien pueden encontrar en esta edición, la mayoría de las veces resulta fácil y atractivo leer sobre la experiencia de emprender o de la urgencia de innovar; sin embargo, nadie te advierte sobre las “peladeras de burro” que vivirás antes de tu primer millón de dólares –si es que lo consigues-, ni lo duro que será fracasar… ¡Porque ojo, puedes fracasar y no, no es el fin del mundo! El problema es que en una sociedad –a ratos- castrante, como la nuestra, con una poderosa aversión al riesgo, cuesta dejarse caer y, más aún, hacerlo sin culpa.

Mucho menos te advierten de lo complejo que es hacerse cargo de todos los costos fijos de tu empresa o de la bofetada que significa creer en tu idea, en tu negocio y en los resultados obtenidos, para que luego un banco te cierre la puerta en la nariz con un gran no; o que alguien fundamental en tu equipo de trabajo decida irse. Es cierto, lo más probable es que durante el primer año de vida de tu compañía, andes más en el “menos” que en el “más”. Por eso, lo que más necesitas, al margen de una buena idea, es coraje.

De historias como éstas, es mucho lo que he absorbido luego de editar 30 ediciones de City. Quizás desde ahí, puedo aportar; desde la observación y lo que mis propios ojos han visto tras años investigando casos de emprendimiento, entrevistando a emprendedores y recibiendo correos de tantos lectores, que encuentran en estas páginas ese espacio cercano que los entiende, interpreta y acompaña.

Un espacio donde nos preocupamos de ir más allá de la noticia del tabloide que habla sobre el éxito de alguien que desarrolló una nueva tecnología, aplicó un nuevo modelo de negocios o apostó por innovar donde nadie lo había hecho; lo que a City le importa es cómo se logró. Cómo fue esa experiencia antes de llegar a la cresta de la ola, cuántas horas dejaron de dormir o cuántas discusiones le pudo significar con su familia. Pues como dice el dicho, “para comer puré, antes hay que saber lavar y pelar las papas”, ¿no?

Hace poco, un entrevistado me decía que el peor enemigo de un emprendedor era su madre. Inevitable reírse ante una afirmación de esta índole, pero si la desmenuzamos, podemos caer en su justa significación. Es nuestro entorno más íntimo, aquel al que más solemos criticar, pero finalmente en el que más confiamos a la hora de tomar una gran decisión: nuestra familia es la que realmente se preocupa de nosotros, de nuestras decisiones y que anhela que optemos por la senda segura y no la más arriesgada. No, no es fácil comprender el adagio de que “para ser un buen emprendedor debes ocuparte de arriesgar más de lo que otros consideran seguro, soñar más de lo que otros estiman práctico y esperar mucho más de lo que otros creen posible”.

Aún así, continuamos y continuaremos al pie del cañón; como decía John Heider, un escritor sobre liderazgo, porque la vida es una oportunidad y no una obligación. 

Daniela Suau Contreras 

Editora Periodística

Revista City

Cristina Arnau Pascal

Cristina Arnau Pascal

Editora Periodística de Revista City

Periodista que al igual que el resto de nuestro equipo de trabajo, respira innovación, emprendimiento y negocios.

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