El caso de La Polar ha generado un intenso e interesante debate nacional, especialmente por las consecuencias que sus abusos han generado en el mercado, pero también y, aún más importante, porque ha evidenciado el cuadro de endeudamiento familiar que se esconde detrás de esta lamentable situación.
Relevantes estudios demuestran que los chilenos consideran el crédito como una herramienta de ampliación constante del presupuesto familiar y no una estrategia ocasional para enfrentar determinadas coyunturas o necesidades. Las familias se organizan definiendo una cantidad fija de presupuesto para el pago de deudas o cuotas y, en la medida que éstas se van saldando, se adquirieren nuevos compromisos para que el monto no quede sin ocupar.
De esta manera, se confunden los fondos provenientes de los ingresos corrientes con el “ingreso” adicional que les entregan los créditos. Esta “ilusión de liquidez” permite a muchos abordar todas las ofertas existentes en el mercado, creyendo que su deuda total es aquella porción mensual destinada a su pago, no siendo relevante el stock de deuda.
Según nuestros indicadores, generados a partir de programas de bienestar financiero, los trabajadores de distintas empresas, medianas y grandes, deben unas nueve veces su renta bruta y destinan el 50% de su sueldo a pagos de deudas de consumo en el sistema financiero y comercial.
Surge aquí la pregunta acerca de cómo incorporar regulaciones que no intervengan la libertad individual, pero que sí nos permitan evolucionar hacia deudores más empoderados con niveles de endeudamientos acordes a su realidad.
Desde la perspectiva del deudor, nos parece esencial invertir en educación financiera familiar y en actividades de prevención para jóvenes, a fin de que puedan administrar mejores decisiones futuras en esta línea. Desde la del acreedor, en tanto, supervisar más estrechamente los procesos de créditos a personas en condición de sobreendeudamiento por la vía de:
1. Certificar que el deudor en esta condición se encuentra en un nivel de conocimiento adecuado y comprensión de todos los aspectos relativos al compromiso en vías de materialización.
2. Financiarlo a una tasa de interés menor al costo promedio de su estructura de deuda actual. El argumento de aumentar las tasas de interés por el riesgo del deudor es cierto hasta su nivel de anti selección.
3. Evitar hacerse pago de la deuda por la vía de embargar bienes familiares no relativos al financiamiento específico otorgado, a menos que el deudor los entregue voluntariamente en garantía.
Si aspiramos a un sistema respetado y equilibrado en materia de financiamiento a personas, entonces las pérdidas deben ser justas y equivalentes.



