En la actualidad, para que una empresa pueda autodenominarse como exitosa, no sólo debe consolidarse en el área de los negocios y rentabilidad, sino que además debe ser capaz de gozar de una buena reputación entre sus empleados y la comunidad. Por ello, los programas de capacitación al interior de las organizaciones son una verdadera Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que parte por casa.
La RSE es un concepto que puede definirse como una filosofía adoptada en la gestión de la compañía para actuar, no sólo en beneficio propio, sino también de sus trabajadores, familias y del entorno social.
Su práctica implica que las entidades desarrollen una visión integral para el futuro, donde se dé el triple de rentabilidad para la firma: mejora del entorno, beneficio para la sociedad y desarrollo de una política de RSE interna para sus empleados.
Las empresas modernas tienen cada vez más incorporado el concepto de que la productividad del trabajador está directamente relacionada con el nivel de capacitación que tenga y cuán motivado e identificado se sienta con la compañía, no siendo el único factor relevante el del aumento salarial, sino también el de proporcionar el desarrollo personal y de habilidades de las personas que ahí trabajan.
En términos generales, los beneficios de incorporar prácticas y políticas socialmente responsables en las organizaciones no sólo son un bien para estos “ciudadanos corporativos”, sino que además aseguran un empleado comprometido y valorado, favoreciendo en él habilidades de comunicación, trabajo en equipo y clima laboral óptimo, lo que indirectamente repercute positivamente en las condiciones de trabajo, su estado anímico y su entorno social.



