“Lo que se mide, mejora”. Esta fue la máxima de la Ingeniería Industrial adoptada por el líder de esta edición, junto a sus dos socios, para desarrollar un concepto que en ese entonces (2006) no estaba en el mercado del retail: proveer mediciones que entregaran información relativa al nivel de atención a los clientes. Nacía Scopix, firma que actualmente entrega sus servicios a más de 9.000 locales en EE.UU., pero cuyo éxito no ocurrió de la noche a la mañana.
Esta historia se inicia con los estudios de Luis Vera en Silicon Valley, en el Colegio Nido de Águila y en la Universidad de Chile. “En 1972, con tan sólo tres años, partí a EE.UU. por el trabajo de mi padre, donde me tocó vivir en varias ciudades y siendo la estadía más larga en la Bahía de San Francisco”, recuerda Vera, quien agrega que “a los 14 años regresé a Chile y tras terminar mi enseñanza media, decidí quedarme acá, ya que me había gustado mucho el país y pensé que había una gran oportunidad de emprender negocios”.
Sobre sus estudios, el ingeniero afirma que “la enseñanza estadounidense, especialmente en la zona donde me tocó vivir, era muy orientada al emprendimiento, en el sentido de que la perseverancia, la curiosidad y el pensar en grande, son características que se inculcan de muy pequeño. Por otro lado, creo que Chile te enseña otras cosas, tales como la calidez en las relaciones personales, la empatía y el ser “busquilla”. Como siempre dijo mi padre, ‘tuve lo mejor de los dos mundos’”.
Sus primeros pasos
En 1992, Vera fundó Prospect con la idea inicial de crear una empresa enfocada a juguetes electrónicos, siendo su primer producto un detector de metales para niños. Fue su primer gran fracaso.
Buscando recuperar la inversión, sofisticaron la tecnología hacia un arco detector de metales que tenía el objetivo de frenar el robo hormiga en empresas industriales y pertenecientes al mercado del retail. En esa etapa, la compañía logró clientes de la talla de Homecenter Sodimac, quien instaló los productos fabricados por Prospect en todas sus locales de Latinoamérica.
Apalancándose de la credibilidad que les dio su exitosa creación, empezaron a comercializar artículos de circuito cerrado de televisión, a su misma base de clientes.
Pero su producto estrella no llegaría sino hasta 1998, cuando lanzan un revolucionario sistema llamado El Tubo, que consistía en una cámara oculta que se desplazaba a través de un riel instalado en los techos de un supermercado, permitiendo a las cámaras ver el 95% de un local. Cencosud fue la primera institución que lo instaló en todas sus sucursales de Jumbo e Easy.
“Con El Tubo, lo que realmente conseguimos fue crear una especie de red visual que permitía a nuestros clientes ver todas sus operaciones. Fue entonces cuando concebimos la idea de conectar estos sistemas a internet y desarrollar un software que posibilitaba a los gerentes observar a través de sus computadores todos los locales sobre los cuales tenían responsabilidad”, cuenta Vera.
La siguiente etapa fue la de utilizar esta plataforma visual para agregar servicios, lo que englobó el concepto de negocio de Prospect: “Creamos un equipo de monitoreo que controlaba los procedimientos de seguridad de estas cadenas, permitiéndoles así externalizar sus funciones. Éste fue adoptado por Casa&Ideas y luego por D&S”, añade el emprendedor.
En 1999, tras entender el modelo de capital de riesgo, Vera decide cambiar el crecimiento que hasta ese entonces había sido orgánico, por el que estaba siendo empleado por las organizaciones en EE.UU. Para lo anterior, tuvieron que optar por focalizarse en una de las líneas de negocio que tenía la compañía en esos momentos. La elegida fue el sistema de las cámaras, pues era la que poseía la mayor proyección en la era de internet.



