Son, como su nombre lo dice, una asociación de viñateros independientes. Eso que muchos llaman “Viñas Boutique”, pero que ellos prefieren denominar a “escala humana”. Hoy, a más de dos años desde su creación, han logrado reunir a 19 viñas y están comenzando a cosechar los frutos de haberse juntado, de saber mantener a un grupo tan heterogéneo cohesionado, sin dar cabida a los egos personales, tan propios de este rubro.
“Una de las grandes diferencias de MOVI es que parte como un grupo de amigos. La clave de esto, fue que todos teníamos el mismo concepto al empezar, que sería un trabajo de largo plazo. Nos fijamos que los dos primeros años haríamos sólo difusión y no habría ningún trabajo comercial”, señala Felipe García, propietario de Bravado Wines.
Y a medida que daban a conocer sus productos también comenzaron a aparecer clientes. “Al pasar ese tiempo nos dimos cuenta que había mucha oferta comercial, pero que canalizamos de manera abierta al grupo. Hemos sabido separar estos aspectos de la difusión. La envidia nunca ha estado presente”, enfatiza García.
Esa generosidad y la firme convicción de que la única forma de que el negocio prospere es estando todos juntos, es uno de los sellos de MOVI y un ejemplo para quienes piensen en asociarse, cualquiera sea el rubro.



