Biosonda es un laboratorio nacional dedicado a la generación de biotecnología, en donde Blue Carrier se ha convertido en su producto estrella. Una proteína azul, como su nombre lo dice, que es exportada a los principales mercados y cuya efectividad sumada a los bajos costos de producción, lo ha posicionado como el segundo distribuidor a nivel internacional.
El Blue Carrier, cuyo financiamiento ha sido respaldado por Innova Corfo, es el resultado del tratamiento de purificación llevado a cabo a la Hemocianina, sustancia extraída del molusco Conchelepas conchelepas, más conocido como loco. Ésta es inyectada al mamífero con una muestra de la enfermedad que se busca inmunizar, logrando desarrollar las defensas necesarias para protegerlo contra ella.
Alfredo De Ioannes, gerente general de Biosonda y profesor de la Universidad Católica, conoció esta proteína en Los Ángeles, EE.UU., donde este producto era extraído de otro molusco, la lapa californiana Keyhole Limpet, teniendo un costo de elaboración mucho más elevado, además de dificultoso. Con esa experiencia decidió buscar una fuente de Hemocianina para hacer una producción nacional, encontrando en el loco la solución perfecta.
“Con el crecimiento de la demanda de la Hemocianina vi una oportunidad de negocios. En un congreso internacional al que asistí, hablaban de que el principal proveedor mundial, Thermo Scientific, no daba abasto, por lo que les envié una muestra y hoy somos sus proveedores de Blue Carrier”, afirma Alfredo De Ioannes.
Biosonda exporta aproximadamente 1.200 kg., de Hemocianina, la cual es repartida en dosis de 3 mg. para cada inmunización, a empresas productoras de anticuerpos, universidades y grupos de investigación, entre otros, a través de distribuidores como Laboratorios Sigma, Thermo Scientific y Calbiochem.
En comparación con su competencia, el desarrollo del Blue Carrier consta de un soporte técnico y logístico, es de menor costo y el loco produce más Hemocianina y tiene mayor estabilización. Es decir, se adhiere mejor a las proteínas del animal para la inmunización y no pierde sus propiedades.
Gracias a estos atributos es que Biosonda ha captado cerca del 20% del mercado, facturando alrededor de $100 millones mensuales. Sus principales mercados son EE.UU. y Europa.
La producción de vacunas preventivas contra el cáncer es otro posible uso de Blue Carrier, sin embargo, aun cuando hay estudios, el mercado es muy pequeño para generar una inversión tan elevada. “Al existir tantos tipos de cáncer, estudios independientes para cada uno de ellos no son rentables para las compañías productoras de vacunas. Adicionalmente, hay médicos que se negarían a utilizarlo en humanos”, explica De Ioannes.
El modelo mixto, empleado por Biosonda, nace en 1993 cuando partieron como importadores de artículos traídos desde EE.UU. Posteriormente, fueron sus mismos proveedores iniciales los que se convirtieron en los distribuidores de Blue Carrier, entre otros bienes desarrollados por el laboratorio.
“Esta estrategia te permite ganar la confianza de tus clientes. Ellos sabían cómo trabajábamos, siendo fácil venderle a ellos mismos, además de hacerlo a un bajo precio. La confianza es primordial en este negocio, porque aún existen diferencias entre un producto biotecnológico desarrollado en EE.UU. y uno proveniente de Chile”, argumenta De Ioannes.
En cuanto a las proyecciones de Blue Carrier, la principal es subir el número de volúmenes exportados, además de generar una estrategia comercial y logística en EE.UU., que les posibilite tener una mayor penetración en los principales mercados internacionales.



