La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hace una distinción muy importante al declarar que “el término orgánico denota un proceso y no un producto”. Por lo tanto, se refiere a un sistema de producción que pretende utilizar al máximo los recursos de la tierra, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y que, al mismo tiempo, minimiza el empleo de los recursos no renovables y, por sobre todo, no emplea fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana.
En nuestro país, el nicho de esta clase de productos es todavía muy pequeño, Gonzalo Santos, dueño de La Chakra es enfático al señalar que “en Chile no hay mercado, si alguien quiere emprender en este tema tiene que pensar en exportar”. Para graficar, nos cuenta que toda la producción de hojas verdes orgánicas certificadas en nuestro territorio, que proveen a sus locales, grandes supermercados y otros establecimientos del rubro, no supera las cinco hectáreas (hás), ni tampoco existe mayor demanda.
Estudios han demostrado que consumir alimentos orgánicos es muy beneficioso para la salud, ya que contienen más niveles de nutrientes que los tradicionales. Además ayudan al tratamiento de infertilidad, mejoran el sistema inmunológico y están indicados en caso de alergias, embarazo y para todos aquellos que busquen volver a lo natural.
Por ello, es vital educar a la población y exigir como consumidores que las autoridades competentes fiscalicen tanto a los productores orgánicos, para chequear que efectivamente lo sean, y con mayor énfasis, a los cultivos convencionales para que cumplan con los estándares internacionales respecto a los químicos permitidos.
La fruta: un mercado atractivo para nuestros productos
Si bien en nuestra nación este tema todavía es un negocio emergente, en el resto del mundo hay un mercado muy atractivo.
Según cifras entregadas a City por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), “Chile es el principal exportador de berries del hemisferio sur. La diversidad climática y geografía privilegiada han hecho de éste un país relevante en su producción, poseedor de una variada oferta competitiva y con altos estándares de calidad en diversos productos como arándanos, frutillas y moras. Presenta características que lo llevan a ser una reserva fitosanitaria ideal para el cultivo de berries orgánicos”.
En relación a otros frutales, en la última temporada 2009-2010, la superficie orgánica certificada aumentó en 232 hás, donde los cultivos más importantes son las frambuesas con una superficie total de 3.499 y los arándanos con 1.522 hás, lo que refleja el buen momento que pasa la exportación de berries orgánicos.
Europa representa el 57,48% de las exportaciones de productos orgánicos, seguida por Norteamérica (especialmente Estados Unidos y Canadá) con un 41,70%. Sin embargo, hay otros destinos muy interesantes que poco a poco se están educando y abriendo a estos alimentos. Tal como señala Héctor Echeverría, consejero agregado agrícola de la Embajada de Chile en México: “Acá todo el mercado orgánico está viviendo un desarrollo muy interesante. El advenimiento de puntos de venta especializados en este rubro, como Green Corner y City Market, evidencian el interés del consumidor por esta alternativa nutricional”.
Es esencial considerar que los productos orgánicos, tanto como los no orgánicos, son regulados sanitariamente. Por lo tanto, es preciso negociar un protocolo específico con las autoridades sanitarias aztecas para el ingreso de productos agrícolas orgánicos. Actualmente, el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile se encuentra en conversaciones con el Senasica, su contraparte en México, para generar un instrumento específico que permita la internación de manzanas y peras orgánicas a este mercado. “Tenemos certeza también de que hay demanda de cerezas orgánicas, producto al cual pueden seguir muchos otros que estaríamos en posibilidades de exportar”, afirma Echeverría.



