La seguridad es casi una superstición. A pesar de nuestros esfuerzos por controlar las variables que inciden en los diferentes aspectos de la vida, no se puede prevenir todo. Más bien, cada uno funciona dentro de un nivel de riesgo tolerable, en el cual se siente confortable.
Entre quienes mejor toleran las contingencias están los inversionistas. Es parte de su ADN. Y aún más de aquellos que financian empresas en etapas tempranas. Sin embargo, no todos son iguales, más bien cada uno participa en los negocios que coinciden con su disposición a asumir riesgos.
Conocer el perfil de quien invierte, hace posible diseñar mecanismos adecuados para estimular su aporte en la industria de capital de riesgo. No son lo mismo, los inversionistas ángeles que los institucionales, ni los chilenos que los extranjeros, pero los necesitamos a todos para que haya financiamiento privado suficiente para desarrollar compañías de alto potencial de crecimiento. Conseguir esto, exige crear capacidades específicas, establecer incentivos, generar competencia al interior de la industria y contar con casos de negocios exitosos.
Prepararse para hacerlo bien
Tal como un emprendedor debe prepararse para ejecutar su proyecto, lo mismo necesitan los inversionistas. A nivel de las redes de ángeles, donde generalmente participan empresarios y ejecutivos reconocidos, se requiere conocer las buenas prácticas de mercados más desarrollados y capacitarse en mecanismos de coinversión, evaluación y potenciación de iniciativas emprendedoras, y mentoría de negocios. "Cuando el proyecto ya tiene algunos clientes, entra el inversionista, quien ya ha emprendido antes. Gente que ha hecho su propia empresa y conoce los principales dilemas, sabe cómo acompañar al emprendedor en su desarrollo", asegura Germán Echecopar, director del Centro de Emprendimiento y Liderazgo de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).
Entre las administradoras de fondos de capital de riesgo, las exigencias son mayores, puesto que su ámbito de acción es el mundo. Y aunque los actores nacionales están fogueados en análisis corporativo, ya que generalmente provienen de la banca de inversión, necesitan conocimientos en industrias que son de futuro, aunque éstas todavía sean incipientes en el país. "Hay que entender los proyectos que se dan en Chile para buscar la experticia extranjera que sea relevante para copiar. Naciones que tengan una mentalidad parecida. Pueden ser del hemisferio sur, China, o de Europa, como Suecia. Hay que comprender las capacidades que necesitamos y en qué parte del mundo están éstas", reflexiona Echecopar.
Crear una oferta irresistible
Recientemente se ha planteado la necesidad de eliminar el impuesto a las ganancias de capital de los inversionistas y el IVA a las comisiones de administración, con el objetivo de promover el desarrollo del sector, tanto interna como internacionalmente.
"Cuando uno mira desde la perspectiva país, hay que ser más competitivo que el mejor de todos, ser el más atractivo para que la gente no se vaya a otro mercado. Si Chile quiere estar liderando, tiene que estar a nivel de naciones como Brasil y Canadá, que atraen muchos recursos e inversionistas. En Brasil, el costo de ganancia de capital para el inversor extranjero es cero. Por eso, en la medida que miro Latinoamérica como oportunidad, no hay dónde perderse", asegura Gonzalo Miranda, director de la Asociación Chilena de Fondos de Inversión (Acafi).
Por otra parte, también hay desafíos pendientes para estimular la aparición de inversionistas ángeles. Es importante "disminuir los grados de incertidumbre en la toma de decisiones, especialmente si puedo perder plata. Podría haber una especie de crédito fiscal en caso que se produzcan pérdidas, así como las utilidades se afectan con tasas de impuestos positivas, en la situación opuesta podría haber tasas de impuestos negativas, como un ahorro para la próxima declaración de renta. De esa forma, el inversionista sabe que si le va mal, no le iría tan mal. En Inglaterra y Brasil se ha hecho así y por eso disponen de tanta inversión de ángeles", opina Patricio Reyes, director académico del curso de Fondos de Inversión de la UAI.
Junto a los mejores del mundo
Uno de los aspectos que más interesa a las autoridades, es crear las condiciones de competencia dentro de la industria de fondos de inversión. Por ello, se estudia cómo atraer administradoras de fondos de inversión extranjeras.
La relevancia de esto último queda claro en palabras de Gonzalo Miranda, "esta industria requiere expertise, apoyo e inversionistas de afuera. Lo que hay que tratar de promover, es que los administradores locales se relacionen rápidamente con otros mercados más desarrollados. Así estarán aprendiendo de los mejores gestores del mundo sobre cómo invertir y cómo rentabilizar. La capacidad de asociarse es tremendamente importante para inyectar velocidad al desarrollo".
"La llegada de inversionistas o administradores extranjeros, provoca mejores prácticas, puesto que vienen de mercados más exigentes; traen técnicas y maneras de abordar las inversiones de una forma distinta. Por eso, es bueno que llegue una nueva manera de ver las cosas, una métrica distinta", sostiene Patricio Reyes.
"En capital de riesgo es donde más es relevante la experiencia de afuera, porque es muy difícil. Facilitaría la toma de decisiones el hacer buenas preguntas que hoy se saltan", agrega José Miguel Musalem, socio fundador de Aurus Gestión de Inversiones.
La guinda de la torta
Si hay una gran coincidencia entre todos los actores de la industria, es que se necesitan casos de éxito para provocar la explosión de la inversión privada en capital de riesgo en el país.
"No hay nada que atraiga más que los casos de éxito. Por lo tanto, más que apoyar con dinero para que haya muchos fondos, creo que hay que enfocarse en capacidades que puedan aumentar las probabilidades de éxito de los pocos proyectos que hay en Chile", estima Germán Echecopar.
"Espero que los fondos que hicimos cerca del año 2006, estén iniciando su proceso de liquidación y tengan resultados positivos que permitan entusiasmar a más inversionistas. Hace cinco años no había inversores privados en los fondos de capital de riesgo y actualmente hay 250. Si a ellos les va bien, lo comentarán y así podríamos aumentar a 500. Con buenos resultados, éstos entrarán solitos", opina Patricio Reyes.
"Si no hay cultura inversionista en el ámbito institucional por los altos costos asociados y entre los privados tampoco, por la aversión al riesgo; la única manera de curarla es dar muestras de rentabilidades positivas", piensa Musalem.



