Sumado a este fenómeno propio de la mayoría de las industrias masivas, está la importancia de tener a sus clientes contentos y fieles a la marca.
Para conservar la lealtad de los consumidores ya no sólo hace falta construir vehículos de calidad, sino que también disponer de un “line-up” (alineación) acorde a su estilo y etapa de vida.
Hoy por hoy, este nuevo producto de Chevrolet nace para quienes migraron originalmente a los todoterrenos y luego a los SUV, buscando sensaciones de seguridad, capacidad de carga y movilidad superiores a la de un automóvil tradicional.
Ya maduro ese nicho, los estudios demostraron que sus usuarios aún extrañaban el comportamiento dinámico, maniobrabilidad y buenos modales de los autos convencionales. Reconociendo también, que remotamente explotaban las reales capacidades de su Sport Utility (utilidad deportiva).
Con estos antecedentes nace el Traverse, un vehículo de tamaño significativo, claramente ideado para el mercado estadounidense, que valora un mayor espacio interior y no le teme a grandes cuerpos y volúmenes físicos de carrocería. Debo decir que el diseño está muy bien logrado y proporcionado, teniendo en cuenta que mide 5,2 mts. de largo y casi 1,8 mts. de alto. Adicionalmente, el doble escape y sus luces traseras están evidentemente inspiradas en el Camaro y le dan un toque deportivo. Su interior admite ocho pasajeros cómodamente distribuidos en tres filas de asientos, sobresaliendo la última por ser realmente útil y por dejar un razonable espacio para acomodar equipaje detrás de ella.
Con el objetivo de reemplazar dos modelos -al Uplander y al Trailblazer- este “crossover” combina muy bien un diseño con espacio interior para familias grandes y comportamiento dinámico muy solvente, realmente ágil para su segmento. El grado de equipamiento y dispositivos de seguridad son sorprendentes, diría que se encuentra sobre la media de su competencia.
Su diseño interior es bastante “gringo”, con las típicas letras grandes y gráficas luminosas verdes, incluyendo, por supuesto, el “botón de remolque”, que optimiza las funciones de la caja y el motor para cuando se requiera tirar de lanchas o carros de tamaño significativo.
Su motor V6 de 3.600 c.c. y 288 HP mueve con soltura al Traverse, buscando mejorar su relación con el medio ambiente y, con el fin de maximizar consumos, incluye una serie de tecnologías no muy habituales en los autos del país del norte: DOHC, (doble eje de levas), VVT (válvulas de apertura variable) e inyección directa, entre otras cosas.
La caja de cambios de 6 velocidades trabaja bien, ejecutando los cambios con rapidez a la vez que ayuda a “enganchar” en pendientes o frenajes de urgencia. Su buen escalonamiento le permite llegar de
Gracias a la lograda suspensión y dirección, su conducción es ágil y precisa, dando la sensación de ser un vehículo bastante más liviano y esbelto del que se tiene entre las manos. Si bien es cierto que presenta características AWD (All Wheel Drive), no es un auto apto para uso “off road”. Su espíritu es el de “all road”, básicamente para circular en circunstancias de baja adherencia como caminos de campo en invierno, borde costero y las típicas subidas a la nieve sin cadenas.
Los gustos de los consumidores se mueven muy rápido y la competencia también. En este mercado, altamente competitivo, el que pestañea pierde y GM, pese a la dura situación que vivió en EE.UU. con la caída de la economía, ¡¡siguió atenta y lista para continuar en la pista!!



